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¿DÍA INTERNACIONAL DELA MUJER?


Cuando observo a Janet caminar lentamente con su enorme barriga, tomando de la mano a su hijito de tres años, subiendo con dificultad por las polvorientas calles que conducen a su casa, allá arriba en el cerro, me imagino el sentimiento de tristeza que debe embargarle ser madre soltera por segunda vez.

Siempre me ha llamado la atención ver a mujeres salir embarazadas de dos, tres, cuatro o más hombres diferentes y seguir siendo madres solteras. En algunos momentos las censuré, las cuestioné, mirando desde mi cómoda posición. Sin embargo, hoy comprendo algunos de los motivos que las llevan a caer en esa situación.

Janet proviene de un hogar donde el padre abandonó a su madre, a ella y a sus dos hermanos. Su madre una mujer pobre, con apenas tercero de primaria, se dedicó a trabajar como ambulante, hasta que conoció a un hombre con quien tuvo un hijo. Desde que el padrasto entró a su casa, miraba a Janet con codicia. Ella se sentía incómoda, pero por temor a que su mamá se enojara, no le decía nada. Su mamá cuando se enojaba la golpeaba con la correa y a veces con un pedazo de manguera que le dejaba marcas en las piernas.

Un día mientras ella cuidaba a su hermanito de pocos meses de nacido y aprovechando que su mamá no estaba, el padrasto abusó sexualmente de ella y luego de ello, salió de la casa como si nada hubiera pasado. Cuando llegó su mamá, Janet le contó lo que había sucedido y la mamá se enojó mucho, le dijo que era una mentirosa y que si volvía a repetir esa mentira, le iba a golpear hasta matarla.

La madre de Janet llegó a sentir que ella era una amenaza para la relación con su pareja. La veía como una rival. Desde ese momento la insultaba y trataba mal, demostrando con esta actitud, la gran importancia que tenía este hombre en su vida. Un día Janet huyó de la casa y se fue donde una tía, quien al enterarse de lo que le había pasado a su sobrina, presentó la denuncia a la comisaría. El examen del médico legista demostró que efectivamente la niña había sido violentada. Sin embargo, comentaba Janet, su padrasto pagó 500 soles para que lo dejaran libre y sin pruebas.

Pasaron los años y Janet sentía mucho dolor por no poder ver a su madre, a sus hermanitos, ansiaba poder abrazarlos y decirles que los amaba. ¡Cuánto hubiera deseado que su padre no las hubiera abandonado! ¡Qué diferente hubieran sido las cosas!

También piensa que si se hubiera hecho justicia, su padrasto estaría en la cárcel y ella hubiera podido volver a su hogar, reconciliarse con su mamá. De eso ya han pasado varios años y si bien es cierto, Janet todavía es joven, la vida la marcó. Se enamoró de un hombre que le prometió estar siempre al lado de ella, pero cuando se enteró que estaba embarazada, desapareció de su vida. Con los años conoció a otro hombre. Su corazón rebosaba de felicidad, por fin había encontrado al amor de su vida. Grande fue su desilusión cuando éste también se marchó en cuanto supo que estaba embarazada.

Desde su mirada, Janet sentía que no valía nada. Fue abandonada por su padre, violentada sexualmente por su padrasto, rechazada por su madre. Cuando quiso que se hiciera justicia, la corrupción permitió que por 500 nuevos soles el delito quedara impune.

Así como Janet hay miles de mujeres madres abandonadas, de escasos recursos económicos, mentales y afectivos, que no tienen autonomía y están expuestas a cualquier tipo de influencias por su baja autoestima, falta de voluntad y de modelos positivos.

Estas mujeres carentes de afecto desde su niñez, sienten el deseo permanente de rehacer su vida y al volverse esto un objetivo, se precipitan en conseguir una nueva pareja con la que puedan formar esa ansiada familia y que sus hijos puedan contar con la presencia paterna que ellas no tuvieron.

Se ha preguntado usted ¿Qué hubiera pasado con la vida de Janet si el Estado fuera más eficiente? La realidad nos demuestra que el Estado no llega eficientemente a los más pobres. Mujeres con estudios primarios inconclusos, falta de oportunidades en la vida, violencia familiar, inadecuados servicios de salud, abuso sexual infantil, falta de políticas de prevención y rehabilitación, corrupción e impunidad… y mucho más. Mientras el Estado se muestre insensible e indiferente a esta problemática, seguirán existiendo muchas Janets y con ello, más pobreza con rostro de mujer.

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